miércoles, 7 de diciembre de 2016

Contando en el Cole Nuevo


De nuevo contando cuentos. Es una actividad cada vez más cotidiana en esta empresa.

En esta ocasión narramos "Pestilandia", el mundo de las basuras visto desde la perspectiva de un ratón guasón, un gato bravucón abandonado y una gran mosca negra que quiere cambiar de aires. Todos personajes que viven en las sucias calles de esta ciudad.

Lo curioso de la cuestión es que hemos sido invitados a una escuela sin nombre oficial, un cole recién estrenado. No se ponen de acuerdo en su denominación (esto de los consensos no está muy de moda). Pero mientras tanto, todos se refieren a él como el Cole Nuevo. La gente siempre va cuatro pueblos por delante.

Así pues, que no le den más vueltas y a disfrutar de esta bonita escuela, The New School in Churriana of the Meadow. Seguro que si lo leen en inglés no buscan otra denominación.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Muy capacitados.


A veces confundimos el término de discapacidad con el de incapacidad y no son dos términos sinónimos en absoluto. Rocio lo tiene muy claro y, sabiendo muy bien el como, el por qué y el para qué,  con dedicación y cariño desarrolla la actividad "Conoce Granada"

Los discapacitados no son incapacitados y a pesar de las dificultades que se les presenten para realizar las actividades comunes, regularmente con apoyo, motivación y confianza pueden hacerlas. Rocio se encarga de enseñarles la ciudad, de recargar su autoestima.

Lo importante es que consideremos a las personas con discapacidad como iguales y que se les dé la oportunidad de desarrollar las mismas actividades que cualquier persona, entre ellas formarse, trabajar y divertirse. Sobre todo hay que animarlos a romper barreras; es necesario que se les transmita que pueden hacerlo. Olvidemos los prejuicios que nos hemos formado y  eduquemos hacia nuevas formas de ver a las personas discapacitadas, la naturalidad de entender que son miembros activos de nuestra sociedad.

¡¡Podemos!!

En Montejicar con la exposición del agua


Seguimos paseando la exposición "La Vida del agua" por los pueblos de la provincia. Hoy llegamos a Montejicar, concretamenta al CEIP San Andrés.

En la escuela de esta localidad marcada por su historia, el Cerro del Castillo y los olivos, nos recibieron con gran amabilidad. Los chicos y chicas de 5º y 6º destacaron por su educación, simpatía y buen estar.

Les faltó regalarnos una botellita de aceite. El cole está junto a la cooperativa de aceites Virgen de la Cabeza y viven con intensidad la temporada de la recogida de aceitunas en la que nos encontramos.

viernes, 2 de diciembre de 2016

¡Qué bueno es comer!


En el IES Hispanidad hemos trabajado hoy la charla-taller "Somos lo que Comemos". Los destinatarios chicos y chicas de 1º y 2º de la ESO. En la imagen puede apreciarse un parecido razonable entre el buitre y el comunicador.

Si somos lo que comemos, muchos tendrían la piel crujiente y ondulada como las patatas fritas, los cabellos se les enrollarían en el peine como espaguetis al dente y las mejillas inflarían el contorno del rostro como panes de hamburguesa. Olerían a frito y chucherías. Buscar en el retrato el aroma de la fruta o la tersura de la verdura sería en vano.

Los hábitos de alimentación de nuestros hijos e hijas son, en demasiadas ocasiones, nefastos. Todos estamos mas determinados por la publicidad y los condicionantes sociales de nuestro entorno que por los lógicos y biológicos requerimientos de la salud. Y los adolescentes, donde la autoestima va y viene, están más expuestos a sucumbir a este bombardeo. Si el espejo nos juega una mala pasada podemos caer en la dictadura de la bulimia y de la anorexia; si rompemos el equilibrio y el sedentarismo nos ata al sillón con perezas y obsesiones tecnológicas bien trenzadas, la obesidad se convierte en una mala inversión.

Los padres y madres perdemos el norte; nos olvidamos que educar a nuestros hijos e hijas hacia pautas de alimentación sana está escrito en el guión de nuestras tareas. No es una labor más de las escuelas. Desgraciadamente el gusto de los más pequeños es muy goloso hacia alimentos ricos en azucares y grasas (si están bien mezclados con saborizantes, colorantes y aromatizantes, mucho mejor) y hace falta valentía para conocer y acostumbrarse a nuevos sabores. Las frutas y las verduras las rechazan como al  veneno (tal vez aprendieron de Blancanieves el cuento de no morder manzanas por apetitosas que parezcan). Y el pescado es un mal invento: no sabe bien y esta lleno de incomodas espinas.

Por todo ello, desde hace unos años incluimos en nuestro programa de charlas-taller un recurso que bajo la denominación “Somos lo que comemos”, pretende acercar a los jóvenes las pautas de la alimentación mediterránea de un modo divertido y participativo.
 
Usamos las tapas, como el guión de una receta que nos dirige entre pucheros. Las tapas representan uno de los modos de preparación de los alimentos más característico de nuestra cocina y son un símbolo cotidiano de la comida como elemento de relación social que estimula, no solo el apetito, sino también la charla y el intercambio de vivencias. En ellas encontramos  una alternativa al “fast food” de dudoso valor alimenticio y son una estupenda muestra de la riqueza de la cocina mediterránea, patrimonio inmaterial de la Humanidad.


Tras la charla, los participantes se elaboran su propia tapa; pero en esta ocasión, pienso primero y como después.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Luces y sombras


Contar cuentos no es un sencillo divertimento.

En ocasiones a los cuentistas el pequeño publico nos lo pone complicado. Y no es una cuestión de tamaño sino de actitud; también tal vez de aptitud. Nula capacidad de atención, charlatanería desbocada, inquietud descontrolada...

Si los docentes allí presentes no lo remedian, el cuenta-cuentos debe parar la narración y dedicarse a poner un poco de orden. Las marionetas se esconden o se detienen perdidas en instantes para ellas incomprensibles. No es nuestro cometido, te corta el rollo mogollón, pero ante todo somos educadores, no simples pregoneros o trovadores ajenos a lo que les rodea.

Hoy contamos dos veces "El Bosque de la música" en el C. Amor de Dios. El primero, con los de primero, fue pelín complejo. Como cuando hay aire en las tuberías, el grifo vertía el cuento con continuas interrupciones.  Pero el segundo, con los de segundo, trascurrió sin problemas, propiciando un disfrute compartido.

Sombras y luces con las que debemos lidiar.

Aguas rápidas, aguas lentas.

Esta semana los chicos y chicas de tercer ciclo de educación primaria del colegio Carmen Salles de Santa Fe han salido de itinerario. Unos al entorno del nacimiento del río Darro, tan pequeño como repletos de historias y versos. Otros se acercaron al pantano del Cubillas, esos espacios bajo cuya apariencia de naturalidad, se esconde un valle perdido; esos lugares donde llega un río vivo y parte otro moribundo.

Ya sean lentas o rápidas, ya tengan que ver con el comienzo o con el final, todas estas aguas nos han servido para interpretar el paisaje, para trabajar la educación ambiental, para propiciar momentos de esparcimiento en la naturaleza.

Ratón de biblioteca.


Hemos cogido un cuento antiguo y, tras un intenso lavado de cara, lo lanzamos de nuevo. Nuestro laboratorio para testarlo ha sido la Escuela Infantil Arco Iris. El recurso en cuestión es "Ratón de Biblioteca".

Esta actividad pretende acercar los libros a los más pequeños, a la magia que primero nos llega a través de la voz de nuestros cuenta-cuentos preferidos. Cuando crecemos y la capacidad lectora nos hace autónomos podemos sumergirnos en mil aventuras sin intermediarios.  A medida que devoramos con placer cuentos infantiles, literatura juvenil y adulta (si es que hay diferencia entre una y otra), vamos adquiriendo la creatividad, la capacidad de concentración y la pasión por la lectura propia de los ratones de biblioteca.

Este recurso parte de una novela de Sam Savage, Firmin, una estupenda fábula sobre los poderes transformadores, prodigiosos, de la literatura, y sobre los efectos que produce el haber crecido devorando libros: sensibilidad, poder de observación, sentido del humor, inteligencia y humanidad. Nacido en el sótano de una librería, el ratón Firmín aprende a leer devorando las páginas de un libro …

“Como tantas otras cosas que empiezan siendo pequeños placeres ilícitos, masticar papel no tardó en hacerse un hábito, para luego trocarse en adicción….Estoy convencido de que estas páginas masticadas aportaron la base nutricional de lo que modestamente denominaré mi insólito desarrollo mental, o quizá incluso lo provocaran….Descubrí que podía leer los títulos con gran facilidad. Evidentemente, ya a tan temprana edad padecía del catastrófico don de la hipertrofia léxica….

Mi degustación, al principio era tosca, descentrada, pero pronto empecé a percibir sutiles diferencias. Me di cuenta de que cada libro poseía un sabor distinto y según fue pasando el tiempo y mis sentidos ganaban en agudeza, llegue a captar el sabor de cada página, de cada frase y, finalmente de cada palabra…"

Para la elaboración de este recurso partimos también de una curiosidad que acontece en algunas bibliotecas de Portugal, sobre todo en la de Coimbra. Y es que allí, habitan unos peculiares archiveros, unos bibliotecarios alados: los murciélagos. Recorren por la noche las salas de las bibliotecas devorando los insectos que atacan a los libros. Nosotros nos preguntamos ¿serán en realidad ratones de biblioteca a los que la lectura les ha dado alas?

Tras el cuento realizamos un taller de elaboración de marionetas de papel de ratoncillos de biblioteca.