Ya llevamos tres semanas de aventuras en Sierrítaca, navehando por las páginas de la Odisea.
Antes de llegar a la isla de la hechicera Circe, nos paramos a recibir a nuevos compañeros y compañeras que llegan a nosotros con la ayuda del céfiro del Dios Eolo. En su honor hacemos algunos juegos que tienen al viento de nuestros soplidos como protagonista. Y elaboramos un molino de viento.
Una vez en la isla de Eea, conocemos a Circe. Nos obsequia con unos polvos mágicos para elaborar una poción que nos ayudará a relajarnos. Con esos ingredientes elaboramos unas sales de baño.
En los juegos olímpicos hemos desarrollado habilidades en equipo, así como otras desconocidas para nosotros, como comprender como se puede sentir una persona ciega; nos dejamos guiar con los ojos cerrados por un amigo y con ayuda de una cuerda. Dicen que Homero era un poeta ciego.
En el taller de Penélope, nos convertimos en alfareros y alfareras; disfrutamos del contacto del barro. Cada equipo elabora un objeto diferente: un cuenco, una vasija y un jarrón.
En nuestro taller de Astronomía elaboramos el escudo de Atenea. En el aparece la lanza y el búho que siempre acompañan a la diosa. Este plato velará nuestros sueños.
Y el viernes cerramos la semana, hablando del teatro griego, como nos podemos convertir en lo que queramos con nuestra imaginación. Los monitores se transforman en actores, actrices y coreutas griegos dispuestos a contarnos un cuento, que habla del mar y del miedo. El público escucha con atención el relato de "El Marinero que no tenía miedo al mar".
Finalizamos la mañana elaborando una marioneta de cerdito, el animal en el que Circe convirtió a la tripulación de Odiseo.
Todas estas historias son posibles gracias al trabajo y cariño de Raúl, Alba, Irene y Paula. Siempre currando con una sonrisa,







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