Empezamos el pasado sábado en la Ciudad Deportiva de Armilla en la final de las Pruebas Provinciales.
domingo, 14 de junio de 2026
De nuevo jugando con Ecoembes
Última muestra en el Palacio del Almirante.
El pasado viernes se realizó a lo largo de todo el día la muestra de talleres de Casa de Porras correspondiente al módulo III del curso 2025-26, la última que tendrá lugar en el Palacio del Almirante.
Y empezamos con los agradecimientos, ya que somos biennacidos.
Muchas gracias a toda la gente que asiste a la muestra como público diverso, entregado y respetuoso. Conseguís un ambiente mágico.
Muchas gracias a las 1.470 personas que han participado en los talleres impartidos de abril a junio y a las 4.558 personas que han compartido con nosotras este curso.
Muchas gracias a los talleres que participan en la muestra (docentes y alumnos) por su esfuerzo para visualizar esta iniciativa cultural. Patronaje Histórico y Escénico, Agua y color, Ilustración, Cerámica, Renacer textil, Cianotipia, Cuero, Renacer textil, Cestería, Libro arte, Grabado, Pintura acrílica y oleo, Dibujo, Estampación en seda y Batik, El gozo de escribir, Clown, Danza oriental, Narración creativa, Danza contemporánea, Lengua de signos, Danza teatro, Mindfulness y Yoga, Baile y flamenco, Impro y Teatro. De corazón agradecidísimos por vuestro talento y generosidad.
Muchas gracias a la dirección de La Madraza, entidad cultural de la UGR a la que pertenecemos, por apostar incondicionalmente por este proyecto.
Muchas gracias a este edificio que ha albergado esta iniciativa desde el 2020, por el que han podido pasar 20.000 personas para buscar, reivindicar o reafirmar un pedacito de su "ikigai", de su propósito en la vida. Un traje a la medida: amplio, acogedor, albaicinero, abierto, ordenado, anárquico y luminoso. Ha sido nuestra casa.
Y aquí se nos acaban los agradecimientos.
El Ayuntamiento de Granada se queda sin ellos. Quienes ignoran o ningunean esta iniciativa cultural única, se quedan si ellos. Quienes no apuestan por la habitabilidad del Albaicín, la diversidad o las vivencias intergeneracionales, se quedan sin ellos.
Hemos disfrutado de este espacio por última vez y no podemos más que sentirnos afortunados. Pero si el Palacio pudiera hablar, sin duda estaría muy orgulloso del uso vital que hemos hecho de él. Nos va a echar de menos. Y esperamos que el perro del hortelano no se orine en su puerta.


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