
Pensando en los más pequeños, un modo divertido de hacer deporte y trabajar la expresión corporal, es jugar con un cuento motor. Si, además, lo hace compartiendo ese rato con su familia, mucho mejor. El padre o la madre puede ir indicándole cuales son los movimientos que el cuento propone o inventar otros.
Rosa ha elaborado un ejemplo pensando en sus niños y niñas de la extraescolar de teatro. Un viaje para visitar al Rey León.
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