Hoy hicimos una inmersión en el otoño de la
Sierra de Huetor. El olor del suelo mojado, el contraste de marrones, amarillos y verdes, el tacto de la mezcla de texturas que el musgo crea sobre las calizas...
Iniciamos el paseo en
Huetor Santillán, junto a la
Ermita de los Dolores y la basa y la jamba de origen romano que marca una altitud de unos mil metros. Comenzamos caminando por la calle
Molino Alto y tras pasar bajo el puente de la autovía iniciamos la senda.
Llegamos hasta la
Cueva del Señor, desde donde tomamos una umbría y empinada vereda que nos conduce hasta un precioso mirador sobre
Huetor Santillán.
Un poco más adelante, llegamos a un cruce de caminos, donde tiramos hacia
Bolones, dejando a la derecha la subida a el
Cerro de la Cruz y la
Cueva de los Huesos. Transcurre a media ladera con unas vistas muy bonitas del valle del
Darro y el
Cerro del Maullo.
Esta vereda nos conduce hasta el final de la pista forestal que parte desde la
Casa Forestal los Peñoncillos. Este camino es cómodo de andar y en el encontramos una abundante vegetación arbórea, entre la que se encuentran algunas sequoyas y algunos pinsapos.
Tras pasar al lado de una alberca y de un pozo abandonado, nos desviamos a la izquierda hasta la
Casa Forestal de Bolones donde nos comeremos la fruta de media mañana.
Volvemos a la pista y retornamos por nuestros pasos hasta llegar a un pequeño camino que arranca a la derecha bajando hacia el valle del
Darro. Unos cipreses y unos montones de piedras marcan el lugar de inicio de la vereda en descenso.
Es un camino estrecho que serpentea entre pinos y aulagas y que nos conduce hasta el lecho del valle. Nuestra llegada es recibida por las hojas amarillas de los chopos. Seguimos la vereda a la izquierda hasta llegar al nacimiento del
Darro en la conocida
Fuente de los Porquerizos.
Desde allí continuamos por una cómoda pista forestal hasta coger el camino de la
Acequia del Darro que nos conduce de nuevo a
Huetor Santillán.