

El recorrido comienza en Nigüelas. Tras pasar junto a un pilón de agua cristalina, bajamos por la vega hasta el Río Torrente. Caminamos por la margen izquierda hasta la confluencia del Barranco del Pleito donde tenemos que estirar la pierna para saltar un pequeño arroyo.


El río nos guía al pueblo de Murchas donde nos detenemos en un mirador hacia el pueblo de Talará (ahora rebautizado Lecrín) y a la Ermita del Santo Cristo que destaca en la loma de enfrente. A nuestros pies, en suave caída, el campo está tapizado de naranjos; como telón de fondo El Caballo de Sierra Nevada.
Abandonamos la población de Murchas por unas calles estrechas cercanas a la iglesia y tomemos una vereda de unos dos km que nos conduce hasta el Castillo de Lojuela, fortificación de la época califal. Se conserva la muralla y la torre del homenaje que se alza sobre una acantilado por el que te despeñarías hasta el río Durcal.. Allí hacemos una parada para contemplar el valle y zamparnos la fruta.


Tras regresar a Murchas, tomamos un camino que lleva a Melegis a través de un vergel de naranjos y limoneros. La distancia entre ambas poblaciones es de unos 2 km. Iremos acompañados del ruido del agua que corre por las numerosas acequias cuyo origen se remonta a la época Nazarí.
Llegamos a un curioso mirador desde donde contemplamos el Embalse de Beznar.
La receta nos la cuenta Cristina: unos saludables espárragos gratinados.

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