Muchos de nuestros cuentos tienen una cara oculta, como la luna. Es donde se cocina gran parte de la historia, un lugar con cables, papeles, botones, luces y trastos que, en magistral combinación, dan soporte a la narración.
Mientras al otro lado un escritor se queda dormido para luego despertar en su sueño; mientras al otro lado un caballero lucha contra un dragón; mientras al otro lado se construye un dragón de mentira; mientras eso es lo que se ve, la música, las imágenes, la voz en off, las sombras y los efectos especiales surgen de ese inframundo por pocos conocido.
Hoy en la escenificación del cuento "El Dragón Arcoíris" mostramos las dos caras de una misma moneda, con la particularidad de que siempre que se lanza el público solo ve una de ellas. Las imágenes son en la Escuela Infantil Patosuca, en un espacio chiquito donde el cuentacuentos hace magia de cerca.



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