Varios de nuestros cuentos taller tienen como centro de interés las relaciones intergeneracionales, es decir, aquellas que se establecen entre personas de generaciones diferentes. Se trata de una comunicación bidireccional que aporta beneficios personales, sociales y afectivos a aquellas personas que participan de ella, sean niños, adultos o ancianos. Este tipo de relación es sumamente importante ya que se genera un sentimiento de arraigo y seguridad que hará aumentar la autoestima y la confianza.
Los mayores deben escuchar y ser escuchados por los más pequeños. Así se cubre la necesidad de de transmitir valores y costumbres, de adquirir una identidad cultural. Debemos recuperar el respeto por nuestros abuelos y abuelas sean o no de nuestra familia, el que se basa en la autoridad dada por las experiencias vividas, esa que no precisa de autoritarismos.
En la actualidad, los diversos escenarios se configuran en torno a la edad, circunstancia que puede aislar a los mayores aumentando la distancia generacional y dificultando el envejecimiento activo.
"El Hada Merme y el Molinero", "Historias de Chocolate" o "El Árbol de los recuerdos" son algunos de los recursos en los que ponemos en valor el diálogo a través de la escala temporal.
Uno de los objetivos de esta actividad es que estos chicos y chicas vayan ganando autonomía en toso los aspectos de su vida cotidiana. Una faceta a trabajar es el ocio compartido.
Y por esa razón pasamos una tarde canturreando todo lo que sabíamos en un Karaoke de la ciudad.
Hoy los senderistas de Buenos Aires caminaron por la vereda del tranvía serrano en Güejar y por los caminos que nos alzan a la Cruz de Viznar (Sierra de Huetor).
Un grupo partió de Güejar Sierra bajando por el Camino del Sotillejo hasta el Genil. Desde aquí seguimos la pista del antiguo tranvía. Pasamos por el Río Maitena hasta llegar al Barranco de Río San Juan. Un sector del camino lo hacemos por el arranque de la emblemática Vereda de la Estrella.
Este sector del valle del Genil es una buena oportunidad para acercarnos a los colores y olores del otoño y para recordar la historia del tranvía que hacía de funambulista por estos parajes.
El popular y querido Tranvía de la Sierra (1925 – 1974) fue uno de los pioneros en lo que a ferrocarriles españoles de montaña se refiere. Destacó por su carácter eminentemente turístico; su finalidad fue mostrar al público en general las bellezas de Sierra Nevada. Todo ello a través de un medio de transporte colectivo que generaría riqueza, a raíz del creciente interés por las actividades de ocio relacionadas con la montaña, mediante la construcción complementaria de hoteles y albergues.
El impulsor de este importante proyecto fue Julio Quesada Cañaveral y Piédrola, duque de San Pedro de Galatino, conde de Benalúa y de las Villas y señor de Láchar, un hombre adelantado a su tiempo, polifacético en sus actividades y siempre inmerso en proyectos empresariales que buscaron el despegue económico de la provincia granadina.
Sin embargo, la historia de este ferrocarril ha estado sujeta a una suerte de dificultades y de circunstancias, no siempre explicables, que terminaron por convertirlo en un proyecto incompleto que no llevaba a ningún sitio. La construcción del embalse de Canales fue el colofón de una serie de adversidades que acompañaron el devenir de este malogrado Tranvía de la Sierra.
El orto grupo de caminantes recorrimos unas veredas de la Sierra de Huetor que nos alzarían hasta una solitaria cruz que corona el Collado de Víznar.
Desde Viznar vamos al Área Recreativa de Puerto Lobo ascendiendo por el Barranco de Viznar. Contemplamos la antigua acequia Aynadamar que nace en el vecino pueblo de Alfacar.
Una vez en Puerto Lobo Seguimos la pista forestal de la Alfaguara que discurre por terreno llano. Llegamos a una senda que inicia una subida hacia la izquierda. Aquí encontramos una placa homenaje a un montañero. Ascendemos entre pinares por el Barranco de la Umbría. Pasamos bajo algunos pinsapos, árboles muy singulares de esta sierra.
La llegada al Collado de Víznar se agradece tras el esfuerzo realizado. Las vistas de la depresión de la Vega son la recompensa. Tras respirar un poco, cuestión siempre conveniente, iniciamos la subida hasta un pequeño observatorio del INFOCA donde reponemos fuerzas. Bajamos de nuevo tras disfrutar de una panorámica completa de este parque natural.
Nos desviamos a la izquierda para alcanzar el siguiente objetivo, la emblemática Cruz de Víznar. Llegar allí requiere una pequeña y corta escalada rodeando el torreón; este esfuerzo merece la pena teniendo en cuenta las excepcionales vistas que encontramos en la cima, donde se yergue la Cruz que da nombre al sendero.
Tras haber disfrutado la sensación de la altura, descendemos por el mismo camino hasta el Collado de Víznar. Nos sorprende el majestuoso y pausado vuelo de cuatro parejas de buitres leonados que danzan sobre nosotros. Rápidamente nos contamos por si falta alguien...
Tras este encuentro nos espera un pronunciado descenso por la solana de la Cruz de Víznar, que discurre bordeando un roquedo dolomítico. La senda termina en Puerto Lobo desde donde marcharemos a Viznar.
Hoy, además de una clase de la escuela Miguel de Cervantes, antes Julio Rodríguez también conocido como El Chorrillo, han acudido a ver el cuento de la Biblioteca Municipal de Armilla los chicos y chicas del aula específica del IES Alba Longa (por cierto, vecinos de enfrente del cole tan diversamente nombrado).
Ha sido todo un placer compartir con ellos el cuenta-cuentos. Y como no podía ser de otro modo, la Bruja Pintora nos pidió hacerse una foto con ellos.
Estuvimos en Beas de Granada con la charla "El agua no es solo abrir el grifo" de la Diputación de Granada.
En la biblioteca de la Casa de la Cultura fueron cinco las sillas ocupadas durante la actividad, dos de ellas por concejales del pueblo. El publico fue muy acogedor, participativo y simpático pero escaso.
Y es estas ocasiones, menos es más, es decir, hablar ante pocos participantes lo complica todo bastante. La puesta en escena de la charla está diseñada para un foro de cuarenta o cincuenta personas, pero mis oyentes eran cinco. Comenzar es complejo, demasiado plano; parece que faltara motivación, que se disipa la tensión provocada por ser el foco de muchas miradas.
Pero no te debes arrugar. Hay que hacer un giro, olvidarte del formato auditorio y pasar al de mesa camilla. Y así, aunque no haya cafelito con pastas, formular la charla con la tranquilidad de la tertulia de sobremesa. Jugar con la cercanía es el elemento esencial.
El recorrido realizado con los senderistas de Ecopodos parte del Collado del Diablo, junto a la carretera que nos conduce hasta la Hoya de la Mora.
Un día luminoso y fresco, ideal para caminar una mañana de noviembre a más de dos mil metros.
Tomamos una pista que primero asciende una loma desde donde contemplamos la encrucijada de los valles del Genil y el Maitena; a la derecha nuestro destino, el Cerro de la Morra, también conocido como el Puntal de Cazoletas.
Esta pista nos conduce hasta El Refugio de San Francisco en los Campos de Otero. Fue construido por la Sociedad Sierra Nevada, fundada a principios del siglo XX por un reducido grupo de montañeros granadinos conocidos como “los diez amigos limited”
Pasamos junto a una fuente y tomamos una vereda a la derecha. Bajo nosotros el Barranco de San Juan. Frente a nosotros, en el otro lado del valle, vemos el trazo de dos acequias de careo: abajo la acequia de Haza Mesa y arriba la acequia de Hoyo Puente.
Seguimos la vereda que en ocasiones desaparece bajo los borreguiles que debían estar encharcados. Pero es evidente la falta de agua. El hielo con sus formas caprichosas nos cuenta que las noches deben ser frías.
En un giro contemplamos frente a nosotros la magnífica Piedra Resbaladiza. El paisaje está dominado por los achaparrados piornos; ocasionalmente rompen la monotonía otros matorrales como enebros o espinos negros. Grupos de cabras montesas parecen reivindicar el paisaje como suyo; un gran macho nos mira orgulloso y tranquilo.
Una fuerte pendiente nos conduce al río San Juan. Allí nos desviamos unos metros por una pequeña vereda que asciende paralela a su cauce. Llegamos hasta una catarata bajo la Piedra Resbaladiza. El rincón tiene una magia difícilmente descriptible. El agua juega con el hielo; siendo lo mismo cuan diferentes son. El hielos blanco fío se torna traslucido o transparente atesorando la belleza de lo efímero. Cuelgan en equilibrios imposibles los delicados carámbanos.
Al regresar tomamos una vereda que en realidad es la acequia Hoyo del Puente. Si miramos atrás vemos el Mojón del Trigo y los Peñones de san Francisco. Cómodamente llegamos hasta La Morra donde disfrutamos de las vistas del Vadillo y de la Loma del Calvario.
Regresamos por el mismo camino.
En el IES F. García Lorca de Churriana de la Vega hemos sacado toda nuestra cacharrería. Abrimos el libro de física y química y transformamos la teoría en experiencias a partir de productos cotidianos que todos podemos tener en casa.
Saponificación, reacciones redox para limpiar la plata, cromatografías de rotuladores, el movimiento de tintes en función de la temperatura, exotérmico y endotérmico, el papel indicador del pH, la neutralización, extintores caseros, airbag o como ciencia teórica y aplicada van de la mano, química que trabaja, combustiones, fuegos artificiales, quemamos lana de acero con una pila, el paquete de te que vuela, chocolate que bucea en gaseosa, la bipolaridad del agua, un torbellino en una botella, cazando nubes o la condensación del alcohol, tintes que bailan en leche, globos que se inflan y desinflan, un globo faquir, submarinos o la comprensión de los gases...
Como veis, podemos hacer muchas experiencias en poco tiempo. Lo de Sansón era pereza; la forzudez no se pierde aunque te cortes la coleta.