jueves, 17 de mayo de 2012

Gymkana en La Fuente

 










El fin de semana pasado realizamos una gymkana matinal y urbana por el pueblo veguero de Fuente Vaqueros.

Es conocido popularmente como La Fuente ya que surgió alrededor de un pequeño manantial. Pueblo llano, encerrado entre los ríos Genil y Cubillas, con choperas como verdor de fondo.

El juego arrancó junto a la fuente dedicada a García Lorca, en el Paseo del Prado. Y los equipos recorrieron la localidad pasando por el Genil, el Parque del Tranvía, la Plaza del Doctor Pareja, El Parque de la calle Empedrada, la Iglesia de la Encarnación, la Casa Natal de Lorca y el Centro de Estudios Lorquianos.

Aparecieron nuevos peregrinos como Noe y Ana que, junto con los veteranos, dinamizaron pruebas de habilidad e ingenio. 
El equipo "Los Soles", a pesar de pintar su estandarte de cabeza,  machacaron el cronómetro, realizando todo el recorrido en tan solo una hora y un minutejo.  
 



Contamos con unos voluntarios muy simpáticos que se caracterizaron de magos con mucho arte. Nuestro agradecimiento más sincero. 









Ruta Biosaludable


 El pasado viernes realizamos la II Ruta biosaludable de las Andarinas por la Vega organizada por nuestros amigos de Promovega. 
Comenzamos el recorrido en Santa Fe, un pueblo de la vega estrechamente ligado a la historia de la comarca. 


El trazado de las calles entorno a su plaza nos recuerda que inicialmente fue un campamento, fundado en 1491, en el que se asentó el rey Fernando para hostigar a los musulmanes de Granada. Según narra la tradición, un incendio dio pie a erigir en ochenta días una verdadera ciudad. 

Y son pocos los pueblos que pueden presumir de acoger en pocos meses la firma de dos capitulaciones de gran importancia: una para certificar la conquista de Granada y otra para dar vía libre a la aventura de Colón. 

Tras un recibimiento oficial en el Centro Damian Bayón, recorrimos este pueblo de puertas abiertas, fijándonos en su abundante patrimonio.  

Y también forma parte de los valores culturales de Santa Fe un tesoro tan dulce como las andarinas, los piononos de Ceferino Ysla. 



Manjares aparte, destacan sus cuatro Puertas (la de Granada, Jaén, Loja y Sevilla), antiguos accesos para salvar fosos y murallas. Se transformaron en el siglo XVIII en oratorios mantenidos por los vecinos. Todas tienen dos plantas, un paso inferior y están rematadas por un cimborrio octogonal. Excepto la de Granada (que, por cierto, visitamos por dentro), el resto reciben su denominación del cuerpo de ejército que participó en su construcción.
Además, en la Plaza de España, antigua plaza de armas, encontramos la Iglesia de la Encarnación y el Pósito o almacén de grano, ambos del siglo XVIII. Y cerca de la puerta de Granada encontramos la Ermita del Cristo de la Salud (XVII); este edificio sustituyó a la antigua ermita de los Gallegos; según cuenta la tradición fue levantada por los soldados gallegos enrolados en el ejército castellano. 



Nos dirijimos luego al  Parque Santa Catalina, una zona verde situada junto al Cortijo de los Nogales. Allí nos paramos en los aparatos para realizar ejercicios de estiramientos, refuerzo muscular,  flexibilidad o masaje.  
Estas máquinas, que debemos emplear adecuadamente,   promueven la práctica de hábitos saludables al aire libre y el acceso permanente de cualquier persona a equipos de ejercicio. Es una alternativa para mejorar la calidad de vida de los vecinos. También nos acordamos de los árboles del parque y repusimos fuerzas con un desayuno mediterraneo (pan con aceite de oliva y naranjas del Valle de Lecrín).



















Y entre choperas, por el Camino de los Guacharros, nos fuimos hasta el Centro de Interpretación de la Vega, en Belicena, que pretende potenciar los valores culturales e históricos de esta comarca. 

Y allí hicimos unos talleres de uso de plantas aromáticas (bolsas de olor, sales de baño y polvos dentales) y disfrutamos de un cuentacuentos. 

miércoles, 16 de mayo de 2012

Nieve de verano

Mientras la Sierra se enroca en blanco intentando que no se derrita la esencia de su apellido, el la Vega, tan lejana y cercana a las cumbres, todo es contraste. Las choperas son eraldos de los cambios de estación; al final de la primavera, en el entorno de la lorquiana Fuente de la Teja, encontramos calida nieve de verano

domingo, 13 de mayo de 2012

La vereda de los franceses

En esta ruta hemos disfrutado de dos valles, del valle del oro y del entorno del río Genil.



Nuestra ruta comienzó en el Campo del Príncipe. Antes de salir, una senderista de manos privilegiadas nos estuvo enseñando sus ártisticos cuadros con flores secas que recoge en  las veredas. Despertó la admiración de todos.



Pasando por la iglesia de San Cecilio, abandonamos el barrio de "los greñuos", dirigiendo nuestros pasos hasta el cementerio. Allí hicimos un quiebro al camposanto, que como dice Sabina, "el traje de madera que estrenaré no está ni siquiera plantado"; tomamos el  llamado “camino primitivo” que nos condujo, entre pinos, hasta la “Vereda de los Franceses” 


  Esta vereda transcurre entre tomillos, espartos y jaras que con sus flores nos recuerdan que, a pesar del calor, es primavera. Disfrutamos de unas bonitas panorámicas del Genil y Sierra Nevada.



Pasamos dos pequeños puentes de piedra, antiguos acueductos de las barranqueras del Olivar, donde algunos senderistas vencen su vertigo.
Llegamos al Valle del Oro, donde nos encontramos con cuevas, perforaciones, lavaderos, puentes y antiguas edificaciones de una explotación minera francesa destinada a la extracción de oro. Y de ahí el nombre de la vereda que hemos traido.


 



Los romanos y los musulmanes ya buscaban oro en estos congromerados, moldeando el paisaje al emplear el sistema denominado "ruina montium" (llenaban galerías verticales y horizontales con agua a presión hasta que conseguían descarnar los cerros provocando su derrumbe; este material se filtraba posteriormente para obtener el oro).


Quedan numerosos restos de galerías y pozos, pero los más accesibles han desaparecido, ya que fueron cegados al final de la guerra civil para evitar que los maquis de la zona los utilizasen como refugio.

La antigua mina de Lancha del Genil volvió a explotarse cuandoen 1875 Jean Baptiste Michel Adolphe Goulpin, un acaudalado industrial francés, adquirió la concesión.

Bajamos hasta Lancha del Genil pasando por su iglesia dedicada a la Virgen de Fátima donde nos tomamos la fruta y algunos senderistas, de voces afinadas, cantaron unas salves a la Virgen, que por cierto, hoy celebra su día.




Desde allí nos dirigimos al Genil, llegando a la altura de la Presa Real de la que arranca la Acequia Gorda.

Y siguiendo el corredor verde llegamos al Barrio de la Bola de Oro en Granada.

jueves, 10 de mayo de 2012

Manchas con arte

 En esta ocasión los aprendices a pintores aprendieron a interpretar manchas de color sobre el papel.

Primero mancharon con abundante pintura el lienzo combinando múltiples colores, aplicándolo como quisieran (pincel, salpicando, la mano, la yema de los dedos...). A continuación doblaron el papel por la mitad y lo frotaron para que los colores y las siluetas se mezclen.

Al abrirlo comprobaron que aparecía un dibujo nuevo que debían interpretar.  Y demostraron tener mucha imaginación; desde las manchas de color aparecieron  ranas, cocodrilos, mariposas, flores, una cueva con árboles dentro, caras que nos sonreían...


Esta técnica la repetimos varias veces, ya que a nuestros pequeños pintores les gustó mucho.


Y finalmente posaron al lado de sus obras de arte; y está claro que apuntan maneras.

viernes, 4 de mayo de 2012

Talleres en el congreso de Asociaciones de Mujeres


Hoy hemos participado en el Congreso Comarcal de Asociaciones de Mujeres de la comarca Vega-Sierra Elvira celebrado en Fuente Vaqueros. Esta organizado por nuestros amigos de Promovega.

Después de las distintas ponencias, se arremangaron y manos a la obra realizaron distintos talleres que pretendían poner el punto y final al congreso. Los cinco espacios dinamizados por Ana, Patri, Ines, Juan y Noelia fueron los siguientes:






Taller de médula de junco. Con paciencia, nueve radios y unos rollitos de mimbre bien húmedos, realizamos un posavasos o un pequeño cesto.

Taller de estampación al agua. Con óleos disueltos en aguarrás y una bandeja de plástico, estampamos tiras de papel que podremos utilizar como artísticos marca-páginas.

Taller de papel reciclado. Un clásico siempre exitoso, convirtiendo papel usado en tiras de papel reciclado artesanal adornado con hojas de bambú.

Taller de cajas de papel. Este taller de papiroflexia convierte dos cuadrados de cartulina en una caja que, una vez adornada y plastificada nos hace el apaño para guardar nuestras cosistas.


Taller de flores. Las realizamos con cucharas de postre de usar y tirar; con una vela y la pericia suficiente para no achicharrarnos montamos unas originales flores que, pintadas con acrílicos, son un adorno de lo más resultón.

jueves, 3 de mayo de 2012

Los Baños de Urquízar



Esta ruta serpentea entorno al río Durcal y al bonito valle por el cual transcurre, lleno de valores naturales y culturales. Comenzamos en la Ermita de San Blas de Durcal; en la fotografía Blas canturrea una coplilla al tiempo que se encomienda al santo.
Y más le vale por que durante el paseo se dio un buen chapuzón y San Blas es, asemás del patrón del pueblo, el más milagrero en asuntos de padecimiento de garganta. Marchamos entre olivos y almendros hacia los Baños de Urquizar.

El camino se hace cada vez más agradable discurriendo entre abundantes sombras de nogales y almecinos.
A la derecha dejamos el Peñón de los Moros en cuya cima observamos un fortín nazarí que parece un capricho de la erosión más que una torre de vigía.


Una pronunciada pendiente nos lleva hasta los baños medicinales . Al fondo vemos una bella panorámica del pueblo de Conchar.


El Baño de Urquízar o Baño Chico se alimenta de unos manantiales de agua a 25 °C de propiedades terapéuticas. Dos pequeños estanques permiten el baño en estas mágicas aguas. Nos detenemos para tomarnos la fruta.



Un poco más adelante nos encontrámos con el río Durcal; un tronco caido nos permitiría atravesarlo para tomar una vereda que nos conduciría hasta Conchar. Pero eso será en otra ocasión.

Con mucho ánimo desandamos el camino; la cuesta pesa en las piernas. En vez de seguir hasta el pueblo tomamos un camino que transcurre un trecho paralelo a la autovía. Luego comienza a bajar hacia el río; aulagas, espartos, gayombas, jaras forman parte de la vegetación que no acompaña.

Llegamos así bajo el puente de la autovía bajo el que nos sentimos como hormiguitas. Al fondo, observamos el Puente de Lata, una interesante obra de ingeniería modernista de principios del siglo XX por donde pasaba el tranvía.

Y llegó el momento de tomar contacto con las frías aguas del Durcal. Fuera zapatos y a vadear el río.  Seguimos nuestra ruta atravesando un paisaje precioso entre vegetación y abundantes alamedas. Recogemos cola de caballo y cola de rata que seca y en cocción  tiene propiedades diuréticas.

Tendremos que cruzar el río en otra ocasión, pero esta vez por un humilde puente de madera.



Y así llegamos al llamado Puente Romano que en realidad es musulmán. A partir de ahí la vereda asciende dejando a ambos lados molinos harineros y acequias de aguas cristalinas cuyo canturreo nos acompaña todo el camino.

 
Entramos en Durcal por Las Fuentes, unos antiguos lavaderos públicos.

Finalmente pasamos bajo el Puente del Cable que nos recuerda que desde esta población partía hacia Motril el telesférico de mercancías más largo de los que han funcionado en España. Y así alcanzamos el Parque de la Estación.