El sábado 11 de mayo disfrutamos del tercer concierto de la II Edición del Festival de Jóvenes Intérpretes de Música Clásica. En esta ocasión escuchamos una maravillosa interpretación del Stabat Mater de Pergolesi con la sala de la Casa García de Viedma al completo.
Contamos con Héctor Eliel Márquez, catedrático del RCSM Victoria Eugenia de Granada y director del Coro de la OCG. Es una genialidad que haya participado en este festival apoyando a músicos jóvenes que tienen menos bagaje artístico que él. Además de dirigir el coro lo acompaño con el órgano positivo o realejo.
En el escenario disfrutaremos de dos voces solistas:
Carmen Callejas, soprano granadina que actualmente cursa sus estudios de máster en Bremen. Entre muchas otras actividades musicales, es miembro de Sulayr Duo junto al pianista granadino Juan Elvira Márquez, director artístico de este festival.
La cordobesa Belén Herrero; siendo el piano su instrumento principal, actualmente compatibiliza una muy activa actividad artística con la formación como mezzosoprano en la Escuela Superior de Canto de Madrid.
Las voces solistas se combinaron magistralmente con Hyperbórea un coro de jóvenes cantantes de reciente creación cuya meta fundamental es la investigación artística y performativa muy ligados al Joven Coro de la OCG.
Fue una experiencia inolvidable, con un regalo final, un bis envolvente de "Stabat Mater Dolorosa" con el que cerraron el concierto. Mil gracias a este elenco de músicos con un talento genial.
Las aguas embalsadas en Los Bermejales fluyen bajo los desfiladeros de los "Cañones del Cacín", un paraje clave para conocer una comarca del interior de Granada, cargada de naturaleza e historia. Entre millones de flores, la banda sonora de los batracios y el alocado revolotear de las mariposas, recorremos estos bellos paisajes.
Llegamos al poblado de Los Bermejales, un núcleo creado tras la construcción del embalse. Junto a su iglesia al aire libre, la ermita de la Inmaculada, parte un sendero que nos lleva a un mirador en el que contemplar la imagen de la presa. Discurre durante un buen tramo por la parte superior de los tajos, lo que permite admirar las formaciones rocosas.
Atravesamos un par de barrancos para después descender hasta la misma orilla del río. El camino nos lleva hasta una escalera metálica por la que salvamos la primera de las dificultades. Y desde ahí comenzamos a ascender por el Barranco del Lojeño hasta llegar a una explanada.
Nos encontramos en un cruce de caminos. El de la izquierda nos vuelve a meter en el cañón y el de la derecha, que es el que tomamos, nos conduce hacia el Cortijo del Cura. Avanzamos ahora por el camino de las Navillas rodeados de olivos y cultivos de cereal. Llegamos hasta el puente del Camino de la Navilla o puente romano, aunque es de 1940.
No lo cruzamos, sino que tomamos una vereda por la derecha del cauce que, tras ascender levemente y pasar junto a la Piedra de Torcuato, nos lleva hasta un indicador que marca la bajada hacia el río. Un estrecho paso entre zarzas empeñadas en abrazarnos da paso a la vereda mágica junto al Cacín.
Continuamos caminando y superando desniveles ascendentes y descendentes por una vía ferrata que nos pone a prueba. Puentes, Cuerdas, cables, enganches en la roca... Toda una aventura.
Una serpenteante subida nos lleva de regreso al desvío hacia el Cortijo del Cura. Y de nuevo por el camino de las Navillas, tras recorrer unos tres kilómetros, volvemos al embalse de los Bermejales.
Caminamos así 14 kilómetros y unos 300 metros de desnivel acumulado. Y demostramos lo que es caminar juntos de manera que nadie se quede atrás.
Esta mañana volvemos al CEIP Sierra de Huétor para continuar con las actividades vinculadas al huerto y el compostaje.
En esta ocasión realizamos un huerto vertical con plantas aromáticas y culinarias. Hablamos de las aromáticas, los aceites esenciales y su función en la naturaleza, sus propiedades y su extracción mediante alambiques.
En el huerto vertical encontramos menta, hierbabuena, ruda, perejil, santolina, romero, cantueso hierbaluisa, salvia, orégano, albahaca y tomillo. También colocamos dos espacios para fresas y tomates Cherry. La disposición tiene que ver con las necesidades hídricas colocando arriba los menos exigentes a la humedad.
También trabajamos con algunas crasas y su modo vegetativo de reproducción. Realizamos esquejes de tallo, de hoja y por propágulos. Empleamos varias especies de echeveira y un kalanchoe.
Y como siempre, grata acogida por parte de los docentes y unos chicos y chicas muy atentos y participativos.
Con el grupo de Senderismo Buenos Aires realizamos una ruta primaveral preñada de amapolas siguiendo los ríos Beas y Darro. Bajaremos desde los 1120 m de Beas de granada hasta los 750 m de Granada.
Partimos de Beas de Granada, un pequeño pueblo cuyos montes pertenecen a la Sierra de Huétor. Bajamos hasta el río Beas, afluente del Darro, por la calle Granada, pasando por los lavaderos públicos y la estación de aguas residuales. Cruzamos el río, que transcurre a nuestra izquierda a partir de ahora.
El camino, llamado del Molino de Félix, esta jalonado por encinas centenarias, almendros, cerezos y terrenos de olivos. Y multitud de flores tan efímeras como la primavera de estas tierras de contrastes. Un poco más adelante, el río Beas juega a zigzaguear e interponerse en nuestro paso.
Continuamos con el río Beas a nuestra izquierda por un camino que transcurre entre praderas floridas y campos de nogales cultivados por su madera. Así llegamos al punto donde el río Beas y el Darro se mezclan, la intersección entre sus valles.
Un poco más adelante nos encontramos con el antiguo Cortijo Cortés. Dejamos a la derecha los barrancos de la Cueva, el Cerrón y el Quejigal. Cruzamos el Darro y tras pasar una barrera tomamos el camino de la izquierda. Entre choperas desnudas pero que definen geometrías de gran belleza, nos vamos acercando a Jesús del Valle.
Llegamos a esta hacienda-cortijo que fue creada por los Jesuitas en el Siglo XVI.
Tras la foto entre la pareja de emblemáticos plátanos, bajamos hacia el Darro y seguimos su trazado, atravesándolo dos veces con gran pericia. La vereda se sombrea con el bosque de ribera, chopos, sauces y algún fresno. Cruzamos un par de veces el Darro hasta llegar al Carmen de los Granados siguiendo el trazado de una cantarina acequia a los pies del Cerro del Sol.
Aquí arranca el Camino de Beas que se convertirá en el Camino del Sacromonte. Completamos así una ruta de unos 15 kilómetros y millones de flores.
Durante las siguientes semanas y después de las actividades de proximidad en las que hemos repartido más de 8.000 cubos para la selección de la fracción orgánica, nos colamos en los Centros Cívicos y los Centros de Participación Activa de la ciudad.
Daremos una charla participativa y luego repartiremos cubos, bolsas compostables, folletos informativos e imanes.
El video que ha elaborado el Ayuntamiento de Granada para la campaña es el siguiente: