Desde Viznar, dejando a la izquierda la acequia Aynadamar, nos dirigimos hacia el Barranco de Viznar. Sierra Elvira aparece como una isla rodeada de un mar de nubes.
Con cierta dificultad, debido a la estrechez del sendero y a la humedad que atesora, vamos subiendo hasta alcanzar el Área Recreativa de Puerto Lobo.


En el Collado de Víznar nos espera un mal invitado, una espesa niebla. El mágico y tenebroso ambiente que crea al danzar entre los árboles y besar las rocas, nos recuerda que esta noche se celebra Halloween en el mundo anglosajón (y por imitación en el nuestro, como la comida basura y otras delicias).

La prudencia que debe acompañar siempre a los senderistas nos recomienda dejar la subida a la cruz para otra ocasión.
Ahora nos espera un pronunciado descenso por la solana de la Cruz de Víznar, a lo largo del cual la senda se ha estrechado y discurre bordeando un roquedo dolomítico.
El compañerismo siempre acompaña nuestros pasos, ahora un poco quebrados por lo abrupto del terreno. La senda termina en Puerto Lobo desde donde marchamos a Viznar.


Pero, sin desmerecer su arrojo, Manolo, el más veterano de los senderistas, nos dio la receta de la jornada: migas de pan.
Dejamos la noche de antes rebanadas de pan de pueblo hecho en horno de leña (si es de La Peza, mucho mejor). El pan tiene que estar asentado, es decir, llevar hecho tres o cuatro días. En la sartén freímos en abundante aceite de oliva pimientos verdes en trozos grandes y medios ajos con las cáscara. En otra sartén freímos unos torreznos.
Picamos el pan y lo mareamos en el aceite donde hemos frito los ajos y los pimientos. Se le dan vueltas y vueltas hasta que las migas se pongan rubias. Se le revuelven los torreznos y se acompaña con uvas y un buen melón.
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