
El recorrido transcurrió por las faldas de Sierra Elvira, por la solana, lo que lo convierte en una ruta recomendable para el final del invierno. Caminamos desde Atarfe hasta Pinos Puente y lo hicimos por sendas muy diversas, algunas de ellas propias de pastores experimentados. La dificultad la catalogamos como media – alta ya que debemos superar tres o cuatro repechos duros y el estado de algunas de las sendas es complejo.


Partimos de Atarfe y nos dirigimos hacia el arranque de la carretera que nos conduciría hasta el área recreativa de Las Canteras. No seguimos esta dirección sino que nos desviamos a la izquierda siguiendo el muro de una gran fábrica de ladrillos y tomando un camino rural que nos introduce en un área arqueológica protegida. A la derecha dejamos los cortijos de Marugán y de Moleona; entre olivos y almendros vamos ascendiendo y bordeando los Barrancos del Tesorillo y del Peñón. La zona se conoce como Los Pajaricos. Los fantasmas de los habitantes de la antigua Medina Elvira animan a los caminantes.

Pasamos junto al Tajo Colorao y del Cerro del Sombrerete, que los dejamos al sur; al norte el imponente Morrón del Medio y el Morrón de la Punta. Dejamos el sendero ancho que llevábamos y comenzamos una subida un poco costosa por una vereda más estrecha. Subimos por el Peñón de los Conejos pasando entre la Hoya del Rey y el Peñón de Ventanas. Atravesamos prados de montaña llenos de encanto y de una gran diversidad de flores que anuncian la llegada de la primavera. Y encontramos los caparazones de la concha de Sierra Elvira (Iberus gualtieranus), un caracol endémico de este lugar que se ha adaptado a vivir entre las endiduras de las calizas.

En ocasiones la senda parece desaparecer, pero la recuperamos al instante. Nos cruzamos con algunas gritas y oquedades por donde canta un viento cálido que parece proceder del centro de la Tierra. Pasamos por el Tajo del Sereno, viendo ahora al norte el Cerro del Piorno. La vereda vuelve a ensancharse y comienza la bajada hacia Pinos Puente por el Cerro del Yeso. Caminamos por la linde de un pinar.
Llegamos así a Pinos Puente a la altura de la calle Cerro Baldomero, en el Barrio de la Cuevas. Allí nos esperan la cara de sorpresa de sus vecinos y las aguas del río Cubillas

Desmigamos el bacalao y le damos unas vueltas por el aceite donde hemos dorado previamente unos ajitos muy picados. A parte, freímos patatas cortadas en pajitas y abundante cebolla también cortada en tiras finas. El aceite de las patatas y de la cebolla se escurre muy bien colocándolas sobre papel de cocina. Se mezcla la patata, la cebolla y el bacalao y se revuelven con dos o tres huevos batidos.
2 comentarios:
Muchas gracias por permitirnos disfrutar,con todos los sentidos, de la belleza de unos parajes tan cercanos y a la vez tan desconocidos.
Gracias también al grupo por acogernos de manera tan amigable y cercana.
MUCHAS GRACIAS POR PERMITIRNOS DISFRUTAR,CON TODOS LOS SENTIDOS,DE LA BELLEZA DE UNOS PARAJES TAN CERCANOS Y A LA VEZ TAN DESCONOCIDOS.
GRACIAS TAMBIÉN AL GRUPO POR ACOGERNOS DE MANERA TAN AMIGABLE Y CERCANA.
Pepe y Clara
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