Mi ultimo recuerdo de ella será en el hospital, colocando con su mano, presa de una vía, mis pelos descarriados detrás de las orejas. Una débil sonrisa y un cariño infinito.
Una mujer luchadora que siempre caminó delante, detrás y al lado de cada uno de sus hijos. Sin darnos la mano, sin protagonismos. Dando y sin pedir. Con pasos largos. Que tu virgen de los ojos grandes te guie por buen camino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario