Partimos del Restaurante El Zahor, situado entre Marchena y Durcal. Desde allí caminamos por la vereda de la Vega, dejando a la izquierda el valle del río Durcal, hasta llegar a Cozvijar. Desde Plaza Nueva bajamos por la calle Real Alta y Real Baja pasando por la parroquia de San Juan Bautista, a la que está adosa Casa Grande, que fue mansión de los Condes de Villamena.
Atravesamos el arroyo por un puente y tomamos una bonita senda, el antiguo camino de las Albuñuelas, que nos conduce hasta el barranco del Arroyo de la Alcaza. Lo seguimos hasta cruzarlo en las faldas del Cerro de la Atalaya. Tras caminar entre almendros a punto de regalarnos sus flores, nos detenemos junto a unos pinos. Una senderista que fue maestra (tengo el privilegio de caminar junto a muchas maestras y maestros) lanza un bonito dicho: "Como el almendro florido has de ser en los rigores:cuando más aprieta el frío nos devuelve una lluvia de flores"
Con paso decidido pero nada desbocado subimos hasta la atalaya. De época nazaría era la encargada de comunicar visualmente el castillo de Dúrcal con la vecina torre del Marchal, también conocida como atalaya de Saleres.
Regresamos por la rambla pasando bajo la acequia de la Alcaza, junto a viejas mimbreras de troncos vencidos. Y tras retomar las huellas de la ida, retornamos a Cozvijar.
Hoy la receta es un delicioso postre fácil de elaborar: la tarta de queso. Ponemos 3/4 de leche e hervir. El resto hasta el litro lo ponemos en el vaso de la batidora y añadimos: 4 huevos, 1 caja de quesitos, 1/4 de requesón, 2 sobres de cuajada y 4 cucharadas de azúcar. Lo batimos todo y lo añadimos a la leche hirviendo. Damos vueltas sin parar y cuando rompe a hervir de nuevo lo retiramos del fuego. Preparamos una fuente con caramelo en el fondo y vertemos la mezcla. Disponemos luego unos bizcochos finitos. Dejamos enfriar en la nevera y volteamos la fuente para sacar la tarta de queso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario