Comenzamos el recorrido en Albuñuelas. El pueblo es amable y cuidado, con las puertas protegidas por cortinas de tela, las casas encaladas, muchas dibujadas con trazos inclinados. Podemos imaginar el terrible terremoto de la navidad de 1884.
Nos detenemos junto a la torre del Tío Bayo. Antigua atalaya de origen árabe. Se trata de una obra de mampostería con sillares en las esquinas, que responde al esquema de una típica torre de alquería del periodo nazarí. Está situada en las afueras del pueblo y cuenta con unos lavaderos que todavía son utilizados por los vecinos de la localidad. Un burro con las alforjas de esparto nos recuerda el carácter rural que es presente y pasado de esta villa.
Tomamos una vereda, convertida en tramo del GR-7, que nos conducirá hasta Saleres tras tres kilómetros y medio de recorrido. Desciende entre multitud de hazas de labor en forma de pequeñas paratas en donde se cultivan habas y coles; las acequias y ramales constituyen el sistema circulatorio que conduce el milagro del agua por estas tierras antiguas.
Una vez en Saleres, a 560 m de altitud, junto a un antiguo molino harinero y de aceite, tomamos el refrigerio. Después, cruzaremos el río de las Albuñuelas o Río Santo, para dirigirnos a Restabal. Seguimos una senda de 1,5 km que llega a este pueblo tras pasar por el Barranco de las Arenas. Nos rodea el color y el olor de los limones y las naranjas; es una ruta muy vitamínica. Desde este pueblo, pasando junto a su iglesia, bajamos hasta Melegís. Pero antes nos desviamos hacia la cola del Pantano de Beznar El río Santo se une con el Durcal para convertirse en el río Izbor que se besa con el río Torrente antes de desembocar en el embalse.
El camino realizado, de ida y vuelta, pertenece a la ruta de Abu Abd Allah Muhammad Al-Idrisi (Ceuta, 1100 - Palermo, 1166) una figura singular que confeccionó el célebre mapamundi con el norte abajo y el sur arriba. Realizó numerosas descripciones geográficas que nos permiten saber como era al-Andalus en el siglo XII. Este cartógrafo y geógrafo musulmán realizó múltiples viajes por los reinos de la Península Ibérica, norte de África y Oriente. En uno de sus viajes visita a los pueblos costeros de Málaga Oriental y Granada, así como del Valle de Lecrín.
Y la receta, como no podía ser de otro modo, precisa de naranjas del Valle: pollo a la naranja.
Troceamos el pollo y lo salpimentamos para luego dorarlo en la sartén. Lo colocamos en una cazuela de barro y le añadimos una cabeza de ajo a ruedas y dos cebollas bien picaditas. Lo regamos con un vaso de vino blanco y el zumo de ocho naranjas. Dejamos que se haga a fuego lento meneando la cazuela de vez en vez.
3 comentarios:
A ver si esta vez puedo dejarte mi comentario, César, digo esto pq. van varias veces q. lo intento y... NADA, no quiere salir.
¡Qué bonito fue el sendero del último miércoles, entre naranjos y limoneros!!!!!!Bueno, estoy disfrutando mucho de cada una de las rutas, pq al esfuerzo físico, añades la belleza del paisaje, tus explicaciones y hacen un coctel... fantástico!!!! Un saludo LOLI RUS
Muchas gracias Loli, eres un cielo. Caminar a vuestro lado es un placer ya que a cada paso aprendo mucho de vosotros.
Cesar.
¿Saben si se han conservado en la memoria colectiva y se conocen algunas tradiciones populares "antiguas" relacionadas con los fósiles de esa localidad? Agradecería quisieran compartir, conmigo, sus conocimientos sobre el asunto.
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