Podemos estar cabreados, tristes, preocupados, pero quejarse no nos ayudará. Echarle la culpa a otros no nos ayudará. Compadecernos de nuestra mala suerte no nos ayudará.
Vamos a agarrarnos a la fortuna de no estar solos y de sabernos importantes y queridos. El primer principio de la autoestima adquiere todo su sentido: querernos para querer a los demás.
Con nuestras familias y el mejor equipo de trabajadores que se puede soñar todo es más fácil.
Vamos a andar.
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