miércoles, 17 de abril de 2024

Tierra de mamuts

Con el grupo de Senderismo Buenos Aires entramos en territorio de mamuts, tierras parcialmente labradas, salpicadas de pequeñas lagunas y manantiales que vierten sus aguas a unos canales de drenaje denominados localmente “madres”. 

La importancia de este lugar es grande, al ser el único humedal natural de la provincia de Granada, el cual es utilizado por numerosas aves acuáticas como descansadero en sus migraciones o como lugar de invernada. En cuanto a la flora, nos encontramos con la mayor extensión de carrizal de la provincia. Por sus valores ecológicos, científicos y paisajísticos, figura como zona protegida en su máximo grado dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada. Además, cuenta con una peculiar turbera, la más meridional de Europa, en la que suelen aparecer con relativa frecuencia huesos de mamut.

Antes de acercarnos a las lagunas recorremos algunos lugares emblemáticos de este pueblo: la Iglesia Parroquial de “Santa María la Mayor” (S. XVI), el Castillo Palacio de los Condes del Padul (S. XVI), la Fuente de los Cinco Caños y el Lavadero. Etimológicamente el nombre de El Padul tiene su origen en el vocablo latino “palus-dis”, que significa pantano o charca. 

Después de acercarnos al lavadero, nos encaminaremos por la avenida de la Fuente de la Salud hacia la alberca Palmones y la laguna del Ojo Oscuro, llamado así por el color oscuro que confiere a sus aguas el limo del fondo. 

La laguna de El Padul es una pequeña fosa tectónica que presenta afloramientos de dolomías en sus bordes norte y sur, lo que favorece la afluencia de aguas desde amplias extensiones. La naturaleza del terreno a base de turbas y sedimentos finos de baja permeabilidad es responsable de la aparición de numerosos manantiales en los contactos como el del Ojo Oscuro.

Desde allí andurreamos por las sendas trazadas con caminos de tablas por el entorno de la laguna del Aguadero, acercándonos a la gran higuera de los deseos y al Centro de Interpretación. 

Posteriormente atravesaremos la vega del Padul en dirección a la Turbera Agia siguiendo las lindes de algunas “madres”: la madre maestra, la madrecilla de Quití o la madre del Vetano. 

Visitamos una peculiar turbera, la más meridional de Europa. La turba se extrae de las canteras, se apila para su secado y se tritura. Las canteras de turba abandonadas contribuyen a la formación de lagunas como las de la Turbera Agia.

Siguiendo la acequia del Río Viejo llegaremos hasta la acequia del Haya que nos conduce a la Fuente del Mal Nombre. En este curioso lugar, junto la ladera del Cerro de los Molinos, visitaremos las huellas del camino ibero-romano. 

Finalmente nos dirigimos hacia el pueblo del Padul por el Camino de los Molinos y la avenida del Valle de Lecrín, completando así los 11 kilómetros del recorrido. 


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