Partimos del Museo Memoria de Andalucía y desde allí, igual que los halcones peregrinos que están anidando en lo alto de este edificio, emprenderemos el vuelo siguiendo el trazado del río Genil en su perezoso trazado desde la Vega Alta hasta el centro misma de está, en el pueblo del Jau.
El río Genil nace en la unión del río Real y del Guarnón y desemboca en el término municipal de Palma del Río, por la margen izquierda en el Guadalquivir. Más concretamente, tiene su origen en la laguna de la Mosca, sita bajo la cara norte del Mulhacén, Los árabes se referían a nuestro río como Sinnil, (Sin=Mil, Nil=Nilo) poetizado en alusión a los numerosos afluentes que recibe de Sierra Nevada y que, en su confluencia con la Vega de Granada, nada tenía que envidiar al río Nilo.
Seguimos el cauce del Genil por la margen derecha hasta, en los pagos de Vegas del Genil, encontrarnos con el río Dilar. Mas adelante, tras dejar atrás pozos y cortijos tradicionales, cruzamos el río por el Puente de los Vados. Seguimos caminando por una vereda más estrecha por la margen izquierda, paseando entre choperas perfiladas de invierno. En una de ellas, como si estuviésemos de merendica, paramos a tomarnos la fruta.
Hoy la receta nos la regala Regina, un dulce típico de Semana Santa, las flores.
En una sartén se pone abundante aceite de girasol; cuando esta caliente se mete el molde para hacer las flores hasta que esté bien caliente. Lo mojamos en la mezcla de huevo, leche y harina cuando este muy caliente y sin que se cubra del todo, ya que de otro modo no se desprenderá la masa. Se pone en el aceite y se desprende la masa con la forma de flor del molde. La volteas hasta que esté bien dorada.
Finalmente se espolvorea con azúcar y canela.
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