Esta bonita ruta circular de hoy, recorre el entorno del Valle del Dílar, adentrándonos en él por la servidumbre de la Acequia Alta y regresando por las antiguas tierras del Marqués de Dílar por la conocida como Vereda de la Muralla. La ruta transcurre por la vertiente oeste del Parque Natural de Sierra Nevada, a 878 metros de altitud.
Conocemos así estos parajes presididos por la Boca de la Pescá, el Trevenque y el Caballo, tierras quebradas por múltiples barrancos y labradas por las aguas del deshielo del río Dílar.
Comenzamos a caminar desde la calle del Agua dejando a la izquierda la Parroquia de Santa María Concepción (XVII). Nos dirigimos hacia la Ermita de Nuestra Señora de las Nieves por la Avenida Emilio Muñoz, pasando junto al Castillo del Marqués, actual Casería de San Pedro.
Antes de llegar a la Ermita nos desviamos a la izquierda, pasando junto al Hotel Zerbinetta. Desde aquí arranca un bonito camino, la vereda de la Acequia Alta del Dilar. Este camino pasa junto a distintas cortijadas y salva un par de barranqueras por sendos puentes donde debemos poner a prueba nuestro equilibrio.
Nos dirigimos ahora a la preciosa Cueva del Sauco. Para ello tomamos una vereda ascendente que, entre aulagas, romeros y otros matorrales mediterráneos se adentra en el Barranco de la Cueva del Sauco. Llegamos a esta oquedad tapizada de musgos y adornada con hiedras.
Retornamos hasta el río Dílar donde, a la vera de sus aguas cantarinas, merendamos.
El regreso no es el habitual. En vez de seguir la Acequia Baja, a la altura del Aula de la naturaleza tomamos una vereda ascendente que desemboca a la pista forestal que nos conduciría hasta Ermita Vieja.
En moderada subida, cortamos dos veces rambla seca y llegamos hasta el Barranco de Poca Leña. Las vistas de la Boca de la Pescá son preciosas.
Tomamos una vereda señalizada a la derecha que se vuelve umbría al internarse en un viejo pinar. Eran las tierras del Marqués de Dílar cuyos límites estaban delimitados por un muro de piedra que dan nombre a la vereda que ahora caminamos, de la Muralla.
Llegamos hasta la célebre Cuesta Blanca que la descendemos hasta unos olivares. Tras recorrerlos nos encontramos en el Mirador de la Casilla la Loma.
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